Visitar Estambul en un día

Aunque el vuelo nos salía un poco mas caro decidimos volar la noche anterior a que empezaran oficialmente nuestras vacaciones y de esta forma ganábamos un día. Salimos del aeropuerto de Stansted y llegamos a las 5:50 am al  Aeropuerto Internacional Sabiha Gökçen allí dejamos nuestras maletas (25 Liras dos maletas de mano, las consignas abren 24 horas). Como este aeropuerto está bastante lejos de la ciudad y disponíamos de poco tiempo decidimos coger un taxi y en unos 50 minutos estábamos en la Torre de Gálata.

Torre de Gálata fue construida por los genovese en el año 1348 y durante mucho tiempo fue la construcción mas alta de la ciudad. Actualmente se encuentra un restaurante y se puede disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad, por desgracia no tuvimos tiempo de visitarla y esperamos poder hacerlo cuando volvamos.

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Lo que queríamos era dar un paseo de forma rápida por esta parte de la ciudad y nos dirigimos al famoso Puente Gálata sobre el Cuerno de Oro donde puedes ver a los pescadores. Hay que decir que el tráfico es caótico, es muy difícil encontrar un paso de peatones así que tocar armarse de valor y cruzar por donde se pueda.

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Una vez pasado el concurrido puente encontramos el Bazar Egipcio (también llamado bazar de las especias) en el que por suerte se podía pasear sin agobios porque era muy temprano y casi acababan de abrirlo. Allí te puedes deleitar con el gran colorido de los diferentes tipos de especias y tés que se encuentran expuestos para placer de los sentidos. Allí tuvimos nuestro primer contacto con los vendedores que intentan de atraer clientes y que a nosotros personalmente nos espantan un poco porque es casi imposible eso de que mirar es gratis, te ves obligado a comprar.

Después de perdernos por las callejuelas de esta parte de la ciudad y darnos cuenta de que los lugareños no nos daban buenas indicaciones llegamos la Mezquita Azul o mezquita del Sultán Ahmed. La mezquita más importante de la ciudad con sus 6 minaretes fue muy polémica su construcción porque hasta entonces solo la Meca tenía seis y se calificó este gesto de presuntuoso, y el sultán lo solucionó construyendo un séptimo minarete en la Meca.

Cuando llegamos a su patio sorprende además de las largas colas a la entrada (no hay que pagar para entrar aunque a la salida te piden una donación voluntaria) por su característico color azul y la grandeza del edificio. Hay que ir adecuadamente vestido, me encantó ver que el recato no solo era necesario en las mujeres, los hombres tampoco pueden entrar con pantalón corto por encima de la rodilla. De todas formas en caso de que lo necesites te dejan velos o incluso túnicas. También vemos la zona para lavarse los pies algo a lo que encontraremos mucho sentido cuando entramos porque la acumulación de gente descalza da al lugar un característico olor a queso.

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Una vez dentro es incluso más impresionante que en el exterior con su gran colorido, particularmente en sus cúpulas que también destacan por su altura y decoración.

Justo enfrente separadas por un pequeño parque se encuentra la Mezquita de Santa Sofía o Ayasofya que me hubiera encantado visitar pues me atraía mucho principalmente su origen bizantino pero el tiempo era el que era y no podíamos estirarlo mas así que espero disfrutarla en una próxima visita.

Nos dirigimos hacia El palacio de Topkapi en el que por suerte no necesitamos esperar colas gracias a sus grandes dimensiones por las que se reparten los miles de turistas. La entrada al palacio son 30 Liras y entrar al harén cuesta otras 15. Si contáis con poco tiempo como fue nuestro caso aconsejo coger solo el palacio puesto que no da tiempo a verlo todo por mucha prisa que te intentes dar . Para visitarlo como se merece se necesitan una 3 o 4 horas y nosotros no disponíamos de ellas pero pudimos hacernos una buena idea de este impresionante lugar.

El palacio fue construido entre 1459 y 1465 tras la conquista de Constantinopla por Mehmet II. Para reflejar la importancia y el poder del imperio se encuentra en una parte alta de la ciudad y por eso las preciosas vistas que se tienen desde allí.

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El palacio tiene 700000 metros cuadrados y cuenta con cuatro patios además de múltiples edificios (biblioteca, mezquita, residencia, cocina, establos) en los que merece la pena perderse. Además dentro del recinto amurallado está el Museo Arqueológico, se puede comprar una entrada conjunta en a todos los elementos del conjunto en https://www.muze.gov.tr/tr/purchase?t=5

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Una parte muy importante del palacio es el Harén donde vivía el sultán con su familia. Cuenta con más de 300 habitaciones habitaciones, nueve baños, dos mezquitas, un hospital, dormitorios y una lavandería. El Harén estaba dirigido por la madre del sultán. Aquí podemos imaginar el lujo y la ostentación que se tenía en este lugar.

Esta fue la sede política del imperio hasta el año 1856 cuando el Sultán decidió trasladar su residencia al Palacio Dolmabahçe. Sin duda este lugar a conseguido conservar intacta toda la riqueza y el arte de esta cultura durante el imperio otomano.

Tras esto nos dirigimos a otro sitio abarrotado de turistas, en este caso más agobiante por ser  cerrado y por todos los comerciantes que se lanzan de manera incansable a captar compradores. Es imposible pararse tranquilamente a ver lo que quieres o comprar una sola cosa. En mi caso quería comprar pequeñas cantidades de tés, pero me fue imposible puesto que el vendedor me hizo tales ofertas que la diferencia entre comprar 50gr o 100gr era muy pequeña (como se nota que él no tiene que meterlo todo en una pequeña maleta de mano )

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Una vez dentro nos encontramos en un laberinto de tiendas y pequeñas cafeterías o tetarías escondidas en los rincones las cuales no tienen salida al exterior. Una cosa que me gustó es que en cualquier sitio puedes ver una bandera de Turquía ondeando, una pena que en nuestro país solo podamos sacar nuestro bandera por celebraciones futbolisticas.

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Una vez fuera del bazar nos disponemos a volver al aeropuerto y tenemos nuestro primer contacto con el transporte público. El cual es bastante escaso y solo cuentas con la colaboración de los habitantes de la ciudad para ayudarte a entender su funcionamiento. Para viajar tienes que comprar un toquen que cuesta 4 Liras.

Finalmente cogimos el tranvía, abarrotado de gente, quizás porque eran las 3 de la tarde y nos dirigimos a la  Plaza Taksim para coger un autobús que nos costó 15 Liras y que nos llevaría muy justos de tiempo al aeropuerto. El tráfico en las zonas cercanas a los puentes que cruzan a la zona asiática era una autentica locura, por un momento pensamos que no llegábamos a coger el avión. Una vez en el aeropuerto nos relajamos viendo que nuestro vuelo, como casi todos, en la pantalla tenía 45 minutos de retraso. Algo muy curioso en un día sin aparentes problemas meteorológicos, en fin a nosotros nos vino muy bien.

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El autobús que cogimos es de la compañía Havaş que es la conecta la mayor parte de los aeropuertos con las ciudades. Pueden echarle un vistazo a su pagina web aunque esta no es muy clara.http://www.havas.net/en/OurServices/BusServicesAndCarParkingFacilities/ServicePoints/Pages/IstanbulSabihaGokcenAirport.aspx

Los billetes se compran cuando te subes al bus, es imposible comprarlos por adelantado.

Y aquí termina nuestro día en Estambul agotados pero encantados con esta milenaria ciudad a la que prometemos volver para explorar todo lo que nos quedó por hacer.

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